PODA. TÉCNICA EN PLANTACIONES DE CHIRIMOYAS.
La poda en los arboles frutales es una practica cultural necesaria que se realiza anualmente. Consiste en eliminar toda la madera que pueda sobrar en el árbol y vigorizar los brotes viejos, para garantizar una luminosidad interior, buena sanidad, rejuvenecimiento de ramas agotadas y minimizar el estrés del árbol. También influye de forma positiva en el rendimiento a lo largo de su vida productiva, y a la vez permite optimizar la calidad y colorido de los frutos.
Durante los 3-4 primeros años de vida del árbol, se va realizando la poda de formación consiguiendo así un armazón solido y equilibrado que aguante el peso de la cosecha y una buena distribución de zonas secundarias.
Una vez que la planta entra en producción a partir del 5º año, se lleva a cabo la poda de fructificación que será la que marque el índice productor de la planta.
La poda es puramente empírica, formada espontáneamente por un pequeño grupo de especialistas taladores. Se emplea hacha. De hecho ellos hablan de “limpia”, no de poda. Naturalmente la practica y experiencia que con los años han adquirido estos hombres, no puede ser despreciada: limpian las ramas secas, cortan las que van hacia el interior y los grandes brotes que van hacia arriba.
En el chirimoyo, dentro de la técnica de poda que hay que emplear, debe tenerse en cuenta lo siguiente:
1.- La fruta de mejor calidad aparece cercana a ramas de mayor grosor.
2.- La poda va unida a la posterior polinización manual de la planta y que esta se realiza desde el suelo, evitando tener que subir al árbol, lo que encarecería su realización. Por lo tanto, la altura del árbol no superará los 2.5m.
3.- Las flores y frutos del interior del árbol son mas tardíos y están mas protegidos contra roces y picaduras de la mosca de la fruta que los del exterior.
4.- Debe evitar posibles roces de frutos contra las ramas, dando a las mismas una disposición en forma de espina de pescado con separación de ramas y ramos.
El momento óptimo para realizar la poda es al final de invierno, meses de febrero-marzo, o a principios de la primavera, una vez que ha pasado el peligro de los días mas fríos. Antes de que comience el nuevo brote de crecimiento. Visualmente se observa que las hojas de los arboles viran de color verde a tonos amarillentos. En este momento las reservas de las hojas han pasado al tronco y raíces con lo que no se resta energía al árbol.